LA TIERRA SE CALIENTA

Ya se tiene constancia científica: la Tierra se calienta inexorablemente. Según un estudio de la NASA, la temperatura superficial media global en 2011 fue la novena más cálida desde 1880. Además, nueve de los diez años más calientes se han producido desde el año 2000.

El Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) de la NASA en Nueva York, que supervisa la temperatura de la superficie terrestre de forma permanente, ha dado a conocer un análisis actualizado que muestra las temperaturas en todo el mundo en 2011, en comparación con la temperatura media global de mediados del siglo XX.

Según este informe, la temperatura media en todo el mundo fue en 2011 de 0,92º F (0,51º C) más caliente que la línea de base de mediados del siglo XX, y es una tendencia continua. Así, los primeros once años del presente siglo experimentaron temperaturas notablemente más altas en comparación con el siglo XX. 2011, EL AÑO MÁS CALIENTE Ángel Rivera, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, lo explica: “El clima es el resumen, la envolvente del tiempo durante una serie de años.

Lo que hacen estos centros internacionales es la valoración global para toda la Tierra y la valoración de las temperaturas en las distintas zonas depende de otros organismos. En ese sentido, se puede asegurar que el pasado año a nivel global claramente ha sido uno de los más cálidos”. Según el informe de los científicos estadounidenses, el problema es que la Tierra está absorbiendo más energía de la que está emitiendo.

Para el meteorólogo, “la única causa, y los modelos numéricos lo confirman, es que está muy unido al efecto de los gases invernadero y los cálculos dan cuenta de que son estas emisiones de dióxido de carbono, CO2, y no otra causa, la que puede forzar a que este aumento de temperaturas realmente esté siendo significativo en los últimos años”.

“Los cálculos se hacen con bastante seriedad en todo el mundo y no se tienen en cuenta efectos locales, o los efectos de enfriamiento de una fuerte influencia de La Niña (fase fría del ciclo global del clima conocida como El Niño-Oscilación de Sur), como tampoco la baja actividad solar durante los últimos años”, añade.

Durante mucho tiempo, los científicos han discutido si realmente la causa del calentamiento global del planeta y el consecuente deshielo del Ártico eran producidos por las emisiones humanas de CO2.

LOS CIENTÍFICOS SE PONEN DE ACUERDO Rivera explica que “parece claro que la mayor parte de los científicos”, y sobre todo el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), de la ONU, “siguen abonando la idea de que los dióxidos de carbono CO2 y los gases de efecto invernadero son los principales responsables de esta subida de temperaturas”. “Los gases de efecto invernadero están aumentando –subraya el científico– y eso nadie lo duda, como nadie duda que la temperatura media del planeta está aumentando, aunque hay debate sobre si determinadas ciudades se han calentado un poco más”. Sin embargo, a pesar de las sucesivas Cumbres internacionales sobre el cambio climático, que intentan obligar a los países a reducir sus emisiones de CO2, las emisiones se transforman en bienes de compra-venta y no todos los gobiernos colaboran para llegar a acuerdos.

El científico y meteorólogo indica que el aumento de temperaturas “depende de cómo evolucionen las emisiones, si se reducen las subidas serán menores y, si no se cortan, las subidas serán mayores. En cualquier caso, seguirán subiendo porque con el dióxido de carbono que ya hay en la atmósfera existe una inercia grande que justificaría esa subida”.

En cuanto a los cambios climáticos que este fenómeno pueda provocar, Rivera argumenta que “venimos observando que los temporales típicos de lluvia atlánticos, que eran los que daban abundante agua, han disminuido mucho en la última temporada”. Rivera añade que “da la impresión, aunque no sea un hecho comprobado científicamente, que si antes las circulaciones de oeste a este eran las predominantes, en la actualidad predominan las circulaciones norte-sur y sub norte”. “Por eso se producen cambios bruscos de las temperaturas -añade-.

Hace algunos años, las transiciones eran más suaves y graduales, ahora hay olas de calor fuerte y entradas frías repentinas. Al final, predomina como balance global un tiempo de calor más cálido. Parece que esa es la tendencia en los próximos años que justificaría el aumento de temperatura y una disminución de las precipitaciones a nivel del siglo”.

EL ÁRTICO, VÍCTIMA Y RESPONSABLE DEL CAMBIO “Hay también temas importantes como el del Ártico –advierte el meteorólogo–. Esa entrada de aire cálido del sur hacia el norte está dando lugar a mayores fusiones en el Ártico. Luego, indudablemente, el aumento de agua dulce tiene que influir en las circulaciones de aire y, por lo tanto, en la creación de anticiclones y borrascas.

Esa fusión del Ártico es una de las señales más claras de que el planeta se calienta e, indudablemente, eso tiene que tener repercusiones en la circulación global del planeta, aunque exactamente no sabemos cómo”. El meteorólogo Ángel Rivera precisa que “lo que no tiene sentido es ligar fenómenos individuales con el cambio climático, es decir, no se puede decir que una ola de frío sea producida directamente por el cambio climático.

Hay que observar la tendencia durante 15, 20, 25 o 30 años de todas estas variables para decir que un fenómeno está influido por el aumento de temperaturas y por el aumento de las emisiones de dióxido de carbono”. Estos cambios bruscos de temperatura, el aumento de lluvias torrenciales o largos periodos de sequía nos confunden y cogen de improviso, a veces, con un abrigo bajo una repentina subida en los termómetros. Por eso, la meteorología es una ciencia cuyo interés aumenta, así como también la labor de difusión que, a nivel general, se está haciendo por parte de los meteorólogos. “El interés por la meteorología es tremendo.

Ha crecido exponencialmente tanto en el mundo de los aficionados, a través de asociaciones que se dedican a la investigación amateur, como por el público en general que cada día se siente más preocupado y más concernido”, concluye el portavoz de AEM, Ángel Rivera.